Representa una de las más auténticas sociedades prehispánicas del occidente de México, su característica inconfundible es la arquitectura de círculos concéntricos, los cuales brindarán la experiencia de trasladarse al pasado, admirando sus pirámides circulares y destacando la de más grande dimensión conocida como la Iguana; un juego de pelota y una serie de estructuras más pequeñas fueron testigos de actuaciones de los voladores.
En realidad, es poco lo que se sabe acerca del sitio, ya que su descubrimiento data apenas de 1970. Los Guachimontones tiene poco que ver con los centros arqueológicos conocidos en México, ya que su arquitectura puede sólo compararse con algunas representaciones del altiplano central como Cuicuilco; paradójicamente también tiene coincidencias asombrosas, como el juego de pelota de los mayores de mesoamérica y su sistema de riego, apenas comparables con la magnitud del juego de Chichen Itzá y la ingeniería hidráulica de Calakmul; el primero, sitio maya del periodo post clásico en Yucatán y el segundo del Clásico tardío de la misma civilización, pero en Campeche.
El nombre de este asentamiento tiene dos teorías en cuanto a su toponimia: Se dice por ejemplo que proviene del náhuatl Huaxe (guaje), combinado con el castellano montón, lo que le daría el significado de Montón de Guajes; sin embargo, el profesor Weigand asegura que el idioma del lugar podría haber sido el totorame o el chibcha, lo que cambiaría el significado del nombre a "lugar cerrado". La lengua totorame es una variante del cora nayarita, en cuanto a los chibchas, es un grupo de origen sudamericano y aunque el contacto de mayas y otras civilizaciones con el sur del continente está documentado, no existe un claro nexo entre ellos y el occidente de México. Diversos niveles concéntricos escalonados, con orientación cardinal e ínter cardinal; un eje vertical que conecta el cielo, la tierra y el inframundo; un bordo circundante que corresponde al horizonte; postes funcionales como reloj de sol o estructuras altas que marcaban las posiciones del sol en el solsticio y el equinoccio y cuatro escalinatas que en una forma connotativa religiosa evocan al viento, el agua, el fuego y la tierra, que daban acceso a los sacerdotes y la clase dominante. En la planta baja, alrededor de la estructura circular, había una plataforma con una banqueta a la que se conoce como patio y a su alrededor, cuenta con diversos números de plataformas rectangulares donde se asentaban las chozas y de donde el pueblo podía observar mejor los actos religiosos y los de gobierno que se realizaban. El llamado Círculo II o la Iguana, como se le conoce, es el segundo más grande y el mejor conservado. Su espectacular diámetro alcanza los 115 m. y tiene un perímetro de 360 m. En su caso, está rodeado de 10 plataformas, y tres de ellas se encuentran agrupadas sobre una base común. Otras pirámide más pequeñas, tenían en su cima un poste para la ceremonia de los "voladores", tal como se puede apreciar en diversas piezas de orfebrería local.
El sitio, se cree que fue designado para rendir tributo al Dios Ehécatl, que era el dios del viento, una de las deidades principales de la Tradición en Teuchitlán. Con su complejo sistema de organización social, dejó un legado en su traza urbana; con los vestigios de un pueblo dedicado en gran parte a trabajar la obsidiana, el cobre, el oro, la plata y la malaquita; con su exacto conocimiento astronómico (los 52 escalones de la pirámide principal son un calendario infalible), los Guachimontones son un atractivo más del bello estado de Jalisco, enclavado además en una de sus zonas con mayor encanto paisajístico.
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